Sociología de la invasión de Ucrania

Las guerras también se deciden lejos del campo de batalla y antes incluso de producirse el primer disparo. Un factor crítico es el papel que juega la opinión pública a ambos lados del frente. Y en el caso de la invasión de Ucrania este elemento se está revelando como una pieza fundamental.

En todos los países que de una u otra forma están relacionados con esta situación los dirigentes de turno observan de reojo las corrientes de opinión pública que puedan influir en su toma de decisiones. En ningún caso van a tomar medidas que choquen con el punto de vista mayoritario de sus votantes actuales o potenciales. De ahí la importancia no sólo de lo que se opina, sino también y sobre todo de la expresión pública de esas opiniones en las encuestas o por otras vías.

La opinión pública en la Unión Europea

En el caso de la UE, donde los datos de las encuestas de opinión e intención de voto son lectura obligada para la clase política, la opinión pública se ha mostrado claramente a favor de la causa del pueblo ucraniano.

Tomando como ejemplo el caso español, y según recogía el Barómetro del CIS del mes de abril (pregunta 9), el 86% era partidario de enviar ayuda humanitaria a los ucranianos; el 96% que todos los países europeos, incluida España, acogieran y ayudaran a los refugiados ucranianos; el 92% que había que presionar internacionalmente para que Putin retirara el ejército ruso de Ucrania; el 88% que había que imponer a Rusia y a Putin todo tipo de sanciones económicas para que se retiraran de Ucrania; el 70% que la OTAN tenía que proporcionar a Ucrania material militar, armas o munición, para que pudiera defenderse; o el 77% que Ucrania tenía derecho a entrar en la OTAN, si así lo decidiera libremente su Gobierno y su población.

Otros sondeos, tanto entre los estados miembros de la UE como en un conjunto de países de todo el mundo muestran la preocupación generalizada sobre la invasión y sus consecuencias, así como el apoyo mayoritario, aunque no unánime, al pueblo ucraniano.

El cambio de actitud de los ucranianos

En un post anterior se detalló cómo había evolucionado la opinión pública en Ucrania, debido precisamente a la agresión del ejército ruso. Un ejemplo paradigmático es el de Mijail Dobkin, ex-gobernador prorruso de Jarkov y ahora, en su nueva faceta de sacerdote ortodoxo, furibundo enemigo de la invasión.

Este brusco giro parece que sorprendió al propio Putin que contaba con una opinión pública favorable de modo que, según rumores, el ejército ruso habría transportado sus uniformes de gala para desfilar triunfantemente por la calle principal de Kyiv (Kiev) a los pocos días de la invasión. Parece que Putin tendrá que rectificar, entre otras muchas cosas, sus análisis sociológicos.

La gran incógnita de la opinión pública en Rusia

Las encuestas de opinión relacionadas con la invasión de Ucrania y el nivel de apoyo al Presidente e instituciones rusas muestran un mayoritario respaldo de la población. Se podría decir que no cabe esperar otro resultado pues los dos principales institutos de sondeos –VCIOM y FOM– dependen del gobierno. Pero una entidad independiente como Levada Center arroja resultados similares.

¿Nos sorprende?

Dos factores influyen en estos resultados. El primero es el monopolio estatal de facto de los medios de comunicación que la inmensa mayoría de la población usa como únicas fuentes de información: la televisión y la radio. Sólo los jóvenes buscan otras alternativas, cada vez más difíciles de acceder.

Además Vladimir Putin lleva 23 años gobernando Rusia. En este tiempo ha ido desarrollando un nacionalismo basado: en la añoranza de una supuesta antigua grandeza de Rusia desde la época zarista hasta la soviética de Lenin y Stalin; en la complicidad de la Iglesia Ortodoxa rusa y su Patriarca Cirilo de Moscú; y en señalar a “Occidente” como el enemigo secular deseoso de humillar y empequeñecer a Rusia.

Entender lo que sienten los rusos

¿Está la población rusa en sintonía con Putin?

El hundimiento del régimen soviético trajo la esperanza de vivir en libertad y democracia. Pero pronto el saqueo de las propiedades estatales por parte de los oligarcas del Presidente Yeltsin y después de los reunidos en torno a Putin, sumieron a la población en la pobreza, la crisis demográfica y el sentimiento de pérdida. Este es precisamente el caldo de cultivo ideal para el populismo ultranacionalista de Putin, al estilo del “American First” de Donald Trump. De ahí la buena sintonía entre ambos.

La población rusa no estaría apoyando a Putin, sino más bien estaría “atrapada” en un régimen asfixiante que no deja alternativas.

Quien mejor ha reflejado este sentimiento es la bielorrusa Svetlana Alexievich, Premio Nobel de Literatura en 2015, en cuyos libros recoge las vivencias, sentimientos, esperanzas, desencantos y pesimismo de los rusos durante los últimos decenios.

El próximo post dentro de dos martes, el 10 mayo 2022

Los múltiples frentes de la invasión de Ucrania

Una guerra a medir en años

Desearíamos que esta pesadilla acabara rápidamente. Pero pasados dos meses desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania va quedando cada vez más claro que esta guerra no va a ser ni corta ni localizada. “Creo que este es un conflicto muy prolongado y creo que al menos se mide en años”, declaraba recientemente el general Mark Milley, Jefe del Estado Mayor Conjunto del ejército norteamericano.

Por su parte Bill Browder, probablemente el mejor conocedor del entramado financiero ruso y quizá por eso incluido en la lista de los mayores enemigos de V.Putin, señalaba también que todos estamos atrapados en este conflicto a fuego lento que seguirá durante años.

Los frentes de la guerra

Aunque no nos guste, esta invasión afecta directamente a toda Europa, y con repercusiones de alcance mundial. Los frentes abiertos son muchos, todos ellos con implicación directa en nuestro país. Enumero algunos.

En el terreno militar

Decía recientemente el filósofo marxista francés Étienne Balibar:

“el pacifismo no es una opción. El imperativo inmediato es ayudar a los ucranianos a resistir. No repitamos la ‘no intervención’. De todos modos, la Unión Europea ya está involucrada en la guerra. Aunque no envíe tropas, está entregando armas, y creo que hace bien en hacerlo. Es una forma de intervención”.

(ctxt.es)

Junto a ello un amplio número de países europeos han anunciado la modificación de sus políticas de defensa, tanto en lo que se refiere a los presupuestos militares como a su “realineamiento” en el tablero mundial. En este contexto cobra especial relevancia la cumbre de la OTAN que se celebrará en Madrid a finales de junio.

Los refugiados ucranianos

Los millones de desplazados ucranianos están poniendo a prueba el sistema de acogida europeo de refugiados que acumula más de 15 meses de retraso medio en las solicitudes de asilo. En España la Oficina de Asilo registra 17 meses de trabajo pendiente.

Las loables iniciativas individuales y de voluntariado que se han puesto marcha deben evitar daños no intencionados si se mueven por la emocionalidad más que por la eficacia. Por desgracia una vez más los medios de comunicación están contribuyendo a estas actuaciones. Como señala el profesor de la Universidad de Oviedo Antonio Blanco, “más que la causa, el fin habrá de definir el altruismo. Es necesario superar toda visión caritativa para desarrollar una mirada ‘eficiente’ de la ayuda”.

Las fuentes de energía

Es sabido que la principal arma del presidente Putin es la dependencia europea de los suministros de energías fósiles rusas. El caso más llamativo es el de Alemania. Paul Krugman, premio Nobel de economía, señala cómo Alemania se ha convertido en la facilitadora de Putin: llama la atención la reticencia alemana a hacer sacrificios frente a los que exigió a otros países en la crisis de deuda.

Y sin embargo la cooperación y solidaridad entre países aseguraría el gas en Europa si Rusia cortara el suministro. En el caso español falta saber qué repercusión tendrá el cambio de política de nuestro gobierno en el conflicto del Sahara Occidental-Marruecos-Argelia sobre el suministro de gas. Pero en todo caso tenemos al alcance de todos medidas para que colectivamente seamos menos dependientes del suministro exterior de gas.

Desencadenamiento de una nueva crisis económica mundial

La invasión a puesto fin a la globalización experimentada durante los últimos treinta años. Según el Banco Mundial la economía de Ucrania se contraerá un 45%, pero otras economías sufrirán impactos graves en todo el mundo. A la crisis energética y las distorsiones en las cadenas mundiales de suministros, se añade el impacto en los mercados de granos y fertilizantes, al ser Ucrania y Rusia los principales exportadores mundiales de ambas mercancías. Su efecto en el sector agrícola, en particular en los países menos desarrollados, será severo.

Los oligarcas, el turismo ruso de lujo y las mafias

En España nos hemos beneficiado de la presencia de los oligarcas rusos en nuestras zonas clásicas de veraneo y en general del turismo ruso de lujo. Todo ello acompañado de la presencia creciente de las mafias, cercanas a las actividades de lavado de dinero de aquéllos.

Por ello es significativo que por fin parece que la justicia española ha cambiado de criterio y ha empezado a actuar contra esas mafias. Supongo que la industria española del turismo estará empezando a tomar nota.

Otro tiempos que parecían tan lejanos

Volviendo a Alemania, no puedo sino citar el libro de Paloma Sánchez-GarnicaÚltimos días en Berlín”, finalista del premio Planeta 2021, que describe la lucha por la supervivencia de unos personajes atrapados entre el ascenso del nazismo en Alemania durante los años treinta hasta el brutal asalto del ejército soviético a Berlín al final de la IIª Guerra Mundial en 1945. Ambos extremos de aquella guerra parece que se reproducen nuevamente en la Rusia actual.

El próximo post dentro de dos martes, el 26 abril 2022