Pagando impuestos, o no, en España

Periódicamente el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sondea nuestras opiniones sobre la política fiscal en España. En la última ocasión, el pasado mes de julio, más del 90% de las personas entrevistadas consideraban que existía bastante o mucho fraude fiscal en España. Una de las cosas más sorprendentes es que esta visión negativa lejos de reducirse a lo largo de estos años de democracia ha ido más bien en aumento. Así, durante los treinta años que el CIS viene haciendo la misma pregunta las opiniones pesimistas han pasado del 74,5%, en junio de 1991, al 91,4% actual.

​¿ Fraude?, pero legal

Cómo es posible que casi todo el mundo piense que se puede engañar a Hacienda de forma tan habitual, cuando la poderosa Agencia Tributaria (AEAT) utiliza avanzadas herramientas de Big Data para cazar a quien «se sale de la fila», sea celebrity o no, y además la mayoría de los mortales dependemos de ingresos cuya entidad de origen «sopla» a la AEAT hasta el último céntimo que recibimos.

El CIS también nos pregunta si creemos que «los impuestos se cobran con justicia esto es, que pagan más quienes más tienen«. El 81,4% no lo cree así. Nuevamente, el pesimismo se ha ido extendiendo desde junio de 1984, cuando «sólo» el 61,4% opinaba de ese modo.

Otra «curiosidad» de estas encuestas es que se centran sólo en el comportamiento fiscal de las personas individuales, pero no se recogen las opiniones sobre si los impuestos indirectos (sobre la gasolina, la luz, etc.) son justos o no tal y como se recaudan o, menos aún, qué opinamos sobre la tributación por los beneficios empresariales o por los de las entidades de inversión (fondos y SICAV). Es decir, habría que preguntar no sólo sobre si se cumple individualmente con el fisco sino también si nos parece que esta legislación es la adecuada y justa.

Hace años Warren Buffet siendo entonces la segunda persona más rica del mundo señaló que pagaba menos impuestos que cualquiera de sus empleados, ¡y eso cumpliendo estrictamente la normativa fiscal! (Actualmente ocupa la sexta posición, con sólo 92.000 millones de dólares).

Obligaciones fiscales con nombre y apellidos; beneficios anónimos

Las pequeñas y medianas empresas tributan en España un 25% de sus beneficios -Impuesto de Sociedades-, que sube al 30% para las grandes empresas… …EN TEORÍA. La realidad es más bien distinta. Según datos de la propia Agencia Tributaria en 2018 las empresas tributaron una media del 9,49% de su beneficio, por debajo del 10,7% que pagaron en 2017. ¿Qué individuo que perciba un salario más allá del nivel mileurista tributa por IRPF menos del 10%?

​Más grande = Menos impuestos

La cosa no queda ahí. Las pequeñas empresas tributaron un 15,7%, las medianas un 15,04% y las grandes… una media del 6,6%. Pero en el caso de «nuestras» grandes multinacionales, en 2017 las 22 que en conjunto acapararon más del 25% del beneficio total sólo abonaron un tipo efectivo medio del 1,3%.

​El caso de las SICAV

Las SICAV (Sociedades de Inversión de Capital Variable) se llevan la palma en lo que se refiere a no arrimar el hombro fiscalmente hablando. Se las aplica un Impuesto sobre Sociedades del… ¡1%!, lo mismo que a los fondos de inversión. La diferencia con estos últimos es que los partícipes de las SICAV gestionan el destino de las inversiones realizadas, y suelen ser el refugio de las grandes fortunas, dada su privacidad y práctica ausencia fiscal.

Las SICAV por ello han sido desde hace muchos años fuertemente criticadas. La reciente Ley 11/2021, de 9 de julio, de medidas de prevención y lucha contra el fraude fiscal ha sido la ocasión desaprovechada por el actual gobierno «progresista» para cambiar la situación. Se sigue manteniendo el tipo impositivo del 1% (¿es esto una política económica «progresista»?) y sólo se retoca tímidamente el importe mínimo de cada accionista. Pero si alguna gran fortuna se siente amenazada la Ley «introduce un beneficioso régimen de disolución y liquidación» (Expansión, 15 julio 2021).

En fin, se podría argumentar que las SICAV son un instrumento de inversión para el crecimiento económico del país. Pues no: el 78% del patrimonio de las SICAV españolas está invertido en el extranjero.

​Hacienda somos… ¿todos?

Con este panorama no es de extrañar que la presión fiscal en España sea casi 6 puntos menor que la media de la Unión Europea. Pero no porque las personas individuales aportemos poco. Según datos de Eurostat el problema está en el impuesto de Sociedades, el IVA y los impuestos medioambientales.

Aunque hace años nos dijeron que «Hacienda éramos todos«, durante el juicio contra los ex-duques de Palma la Abogada del Estado Dolores Ripoll nos reveló que era sólo publicidad y por tanto una acusación particular no puede actuar en defensa de la Hacienda pública. Tampoco lo hizo la Abogada del Estado.

El próximo post dentro de dos martes, el 28 septiembre 2021