Nos encontramos en la última etapa del maratón electoral que estamos atravesando en España. Aunque no hay que descartar que sea sólo la penúltima etapa, si Pedro Sánchez interpreta de las encuestas internas de su partido -no las panfleto-encuestas que elabora el CIS de Tezanos- que es el momento propicio para convocar nuevas elecciones y así intentar mejorar su porcentaje de escaños en el Parlamento, tal y como ha hecho el Primer Ministro del Reino Unido para el 4 de julio.
Para qué sirven teóricamente las Elecciones Europeas
Cada Estado Miembro de la UE elige representantes para el Parlamente Europeo (PE), entidad que junto a la Comisión Europea y el Consejo Europeo forma el trío de instituciones centrales de la Unión. El Consejo, formado por los Jefes de Estado o de Gobierno de los 27 socios de la UE, es el que de verdad marca la política y toma las decisiones fundamentales. La labor del PE no deja de ser de “acompañamiento” en la aprobación de Directivas y demás normas generales de la Unión Europea. De este modo puede tener más peso real un voto al Bundestag alemán que al PE, pero no creo que a los españoles nos dejen votar ahí.

Lo que se cobra
Como cuenta la web anti-bulos Maldita.es, a principios de este año un eurodiputado (o una eurodiputada) cobraba un sueldo neto de 7.853,18 euros al mes, más unas dietas fijas adicionales de 4.950 euros y 350 euros diarios por cada día que están en el Parlamento Europeo. Además un antiguo diputado puede cobrar una indemnización de hasta dos años de sueldo tras dejar el cargo y una pensión de jubilación a partir de los 63 años.
Tanto el sueldo como la edad de jubilación se dan de tortas con lo que se nos predica últimamente, al menos en España.
Para qué sirven de verdad las Elecciones Europeas
Por otra parte, más allá de un cierto postureo europeístico en cuestiones internacionales o ecologistas, sólo nos enteramos de lo que ocurre en el Parlamento Europeo cuando los parlamentarios españoles se pelean entre sí o cuando el Sr. Puigdemont protagoniza alguna trifulca en su seno.
Entonces, ¿para qué sirven estas elecciones? Su importancia real es doble.
En primer lugar las elecciones europeas son consideradas, no sin cierta razón, como unas “elecciones de segunda clase”. De ahí el mayor abstencionismo que registran siempre en comparación con las elecciones a otros niveles. Y como son un poco “de juguete” el electorado suele utilizarlas de forma más expresiva que instrumental.
Me explico. De forma general votamos al partido o formación con cuya ideología nos identificamos más, a lo que se añade un punto de lealtad “a nuestros colores”, de modo que aunque a veces votemos tapándonos la nariz seguimos votando “a los nuestros”.
Pero cuando suponemos que esta convocatoria es menos importante, la aprovechamos para mandar a esos mismos “nuestros” el mensaje de que en realidad nos gusta poco lo que están haciendo. Es el momento de quedarse en casa o votar a nuevas alternativas que “el cuerpo nos pide votar”, aunque sea sólo por esta vez. Lo que se produce así es una especie de baile de debutantes en versión electoral. Ese fue el caso por ejemplo del que en su momento se benefició Podemos en los comicios europeos de 2014 y que supuso se “presentación en sociedad”. Otros partidos que buscan su debut en el terreno político lo saben y por eso intentan estrenar su andadura electoral en una convocatoria europea.
Pero en segundo lugar unas elecciones europeas son una especie de maxi-encuesta electoral que reflejaría de forma más nítida la correlación de fuerzas existente en el país. De ahí que cada una de las formaciones políticas estén poniendo toda la carne en el asador para exacerbar aún más la crispación existente, subrayando todo lo que les separa de los demás, al menos en apariencia. De ahí que los mensajes se simplifiquen hasta convertirlos en algo próximo a la caricatura: “Contra el fascismo”, “Por la libertad”, “Por el pueblo”, etc. etc. Cuanto más simples, los mensajes están más lejos de lo que después cada partido hace, pero eso parece que no importa. Los medios de comunicación, cada vez más “necesitados” de contenidos sensacionalistas, hacen el resto.
Por todo ello hay que volver a esperar un par de semanas de bombardeo infumable de declaraciones machaconamente reproducidas en los telediarios y tertulias televisivas, espectáculos circenses con personajes idóneos como el Presidente de Argentina, acusaciones cruzadas con tonos cada vez más agresivos, sesiones parlamentarias que dejan a los “realities” de telecinco en un juego de niños, etc.
Mientras tanto nos enteramos que el Ingreso Mínimo Vital, que supondría paliar la situación de pobreza de millones de familias españolas, sólo llega al 12% de quienes deberían recibirlo. Pero como estas familias tampoco van a votar…
El próximo post dentro de dos martes, el 11 junio 2024
