Es sabida la aguda situación en la que se encuentra nuestro estado del bienestar: crisis demográfica, envejecimiento de la población, cuidado de la población dependiente, crisis de las pensiones, etc.

Todos los enfoques coinciden en que estamos en un momento crítico, que se agravará en próximos años si no se abordan las cuestiones pendientes. También se alude a la necesidad de alcanzar un nuevo contrato social, que tenga en cuenta distintas dimensiones sociales: el reparto de la riqueza, la protección de la población vulnerable, las diferencias de género, la protección del medio ambiente… y la dimensión intergeneracional.
Desde este último punto de vista parece que hay cierto consenso en la definición del problema y en la necesidad de ese nuevo contrato social intergeneracional. Es decir el qué y el cómo.
Lo que hay más dudas es en el por qué. Un contrato social (implícito o explícito) supone que cada parte cede algo para alcanzar un nuevo equilibrio en el que todas las partes encuentran un acomodo suficiente para sus intereses. Entre las generaciones de mayores y de jóvenes no está claro en qué -y por qué- cederían los primeros para favorecer a los segundos y al contrario.
Para “resolver” esta cuestión se invoca el diálogo intergeneracional.
Diálogo intergeneracional: ¿de qué vamos a hablar?
“Hay que establecer un diálogo intergeneracional”, se dice. Lo que no está tan claro es el contenido de ese diálogo. Desde entidades y webs dedicadas a personas mayores se ofrece compartir con los jóvenes la experiencia vivida –la “sabiduría” acumulada– y contar con el “talento senior”. También se propone alojar jóvenes en domicilios de mayores y así crear un “espacio de convivencia”. Otras iniciativas consisten en visitas de mayores a centros de Enseñanza Primaria y Secundaria, creando una suerte de sesiones entre “abuelos” y “nietos”. Etc.
Lo que no aparece en el “temario” son cuestiones de economía, de estado del bienestar, de pensiones futuras, de mercado de trabajo, de acceso a la vivienda, etc.
“Bendita” juventud
En los países desarrollados, en particular en España, la juventud ha experimentado en los últimos quince años dos golpes brutales.
- La crisis económica de 2008 disparó las cifras de desempleo hasta niveles insoportables para las generaciones jóvenes, sobre todo en España. Pero es que además los jóvenes son el único grupo de edad que no ha recuperado el nivel salarial desde la crisis de 2008.
- La pandemia de 2020 ha dejado -otra vez entre jóvenes y adolescentes- un impacto de malestar emocional (ansiedad, depresión, soledad…) del que a fecha de hoy no se han recuperado. Ese vacío e incomprensión por parte del resto de la sociedad ha sido interesadamente ocupado por las grandes empresas tecnológicas y sus redes (a)sociales.
En realidad las nuevas generaciones tienen unas perspectivas más oscuras que las que les han precedido. Pero no es una cuestión de edades, sino de desigual reparto de la riqueza también dentro de cada generación.
Hablando de pensiones: ¿hay que dejar de pagarlas?
El catedrático norteamericano Scott Galloway ha protagonizado polémicos titulares en la prensa española sobre el pago de pensiones.
- Según ABC (13 mayo 2025) quiere eliminarlas: “Un profesor universitario aboga por dejar de pagar las pensiones a los jubilados: «Son la generación más rica de la historia»”.
- La Vanguardia (12 mayo 2025) baja algo más el tono: “El polémico profesor universitario que aboga por suprimir gran parte de las pensiones a las personas mayores: «Algo no está funcionando bien»”.
- infobae (13 mayo 2025) es un poco menos drástico: “Un profesor universitario propone recortar las pensiones a los jubilados: «No deberían cobrarla porque no la necesitan»”.
- En fin, El Economista (12 mayo 2025) acota más la cuestión: “Un profesor universitario sugiere dejar de pagar las pensiones a un tercio de los jubilados: «Es la generación más rica de la historia»”.
En realidad Galloway dice que entre un 10 y un 30% no deberían recibir la pensión porque no la necesitan.
(¿Para qué estropear un titular sensacionalista?)
En el otro extremo una publicación denunciaba (¿?) al más puro estilo de discurso de odio (“hate speech”) que la juventud española estaba siendo atracada por un electorado envejecido.
Pero el sistema actual de pensiones es notoriamente injusto, no sólo respecto a las futuras generaciones sino entre los pensionistas actuales: más de la mitad de los jubilados cobran una pensión por debajo del salario mínimo. Según el Banco de España, rentas y riqueza en la población mayor presentan diferencias mucho más agudas que entre los jóvenes. Además, los ajustes se están haciendo endureciendo las pensiones futuras. Galloway tiene razón, aunque con porcentajes menores para España.
Blindar las Pensiones: ¿tal y como están?
Por eso discrepo de la propuesta de la Mesa Estatal por el Blindaje de las Pensiones (MERP) si sólo se piensa “blindar” el sistema sin reformarlo profundamente.
El próximo post dentro de dos martes, el 10 junio 2025
