¿Qué persona que tenga un trastero no ha descubierto que de pronto lo tiene tan lleno que no puede entrar para ver lo que hay en el fondo del mismo? En tales situaciones lo que solemos hacer es volver a cerrar la puerta y tratar de encontrar en otro lado lo que estábamos buscando. Hasta la próxima vez. Y pensamos: algún día tengo que ponerme manos a la obra con el trastero y tirar de una vez lo que no hace más que comer espacio.
Este síndrome del trastero lleno es la base del negocio de las empresas tecnológicas que primero nos regalan espacio de almacenamiento en la nube para que, una vez lo hemos llenado, nos pidan una pequeña cuota (al principio) para ampliarlo.
¿Habría que vaciar el trastero completamente?
En el año 2017 la escritora sueca de 84 años Margareta Magnusson escribió un libro rápidamente convertido en best-seller: El arte sueco de ordenar antes de morir. Si no lo amas tíralo; si no lo usas tíralo también. El libro proponía un método para irnos quitando de encima lo que ya no necesitábamos o queríamos. De esta forma no solo recuperábamos un espacio en nuestra vida sino que también evitábamos a nuestros herederos la ingrata tarea de tener que hacerlo ellos mismos. Margareta murió en marzo pasado a la edad de 92 años y su hija da testimonio que había dejado su vivienda completamente vaciada.
No vaciar sino “podar”
Yo pienso que no se trata de dejar nuestro espacio vital completamente vacío de elementos y menos aún si nos vamos acercando “a una cierta edad”. Aunque es a esa “edad” cuando nos solemos encontrar el trastero lleno, en realidad el problema viene de mucho antes. Pero hasta entonces pensábamos que nuestro tiempo y nuestras energías eran infinitos.

De hecho algunas teorías sobre la vejez plantean que una vez hemos terminado nuestra vida laboral lo que nos queda es irnos “desconectando” de la sociedad e ir dejando nuestro trastero completamente vacío.
No estoy de acuerdo. No se trata de hacer menos cosas per se sino de PODAR lo que nos sobra en la vida. Podar es eliminar aquellas ramas y hojas que en realidad están muertas pero absorben buena parte de nuestro espacio y nuestro tiempo: nos roban parte de nuestra energía.
A veces lo que sobra no es evidente. Pueden ser relaciones que desgastan más de lo que nutren (relaciones tóxicas), hábitos que nos retienen, miedos que ya no tienen sentido y puede que nunca lo tuvieron, etc.
Pero no es una cuestión de perder sino de habilitar espacio para lo que sí importa: nuestra tranquilidad, nuestras metas, una vida mejor. La otra mitad que da sentido al podar es que la energía de la planta o el árbol se redirige a las ramas y hojas con futuro y que mejoran nuestro bienestar.
Obstáculos
Admito que no es una tarea sencilla, ya que nos encontramos con varios obstáculos. El primero es tan importante como esto: ¿a qué queremos redirigir nuestro tiempo y nuestras energías?
El segundo es tan importante como el primero: a veces nuestra vida está tan llena de cosas -útiles o no- (muchas veces nos cuesta distinguirlo) que creemos que no hay nada que hacer. Es como un trastero tan lleno de cosas que no podemos ni entrar para eliminar lo qu es inútil.
Por qué deberíamos hacerlo
Tenemos recursos limitados. Lo sobrante es una pérdida de energía en banalidades o incluso peligrosas. Ponerse en marcha es una suerte de revolución, de rebelión, que empieza con nosotros mismos.
Cómo hacerlo
Aunque suene como el slogan de un anuncio, debemos empezar por creer en nosotros mismos como personas capaces de hacer algo que hasta ahora ni siquiera habíamos intentado. Probablemente más de uno nos sorprenderíamos de haber sido capaces de cambiar algo en nuestra vida y que, aunque al principio pueda parecer imposible, se ha hecho realidad.
Por eso la segunda palanca es comenzar por algo tangible, alcanzable en un plazo razonable y que pueda incluso ser rentable. Un ejemplo seria cortar la suscripción a tal o cual publicación, reducir los servicios contratados en nuestra plataforma de televisión por internet o cualquier otro agujero por el que se nos va el dinero mes a mes. En cuanto tengamos un pequeño momento para revisar nuestros gastos mensuales seguro que localizamos esos agujeros negros de nuestra economía personal.
El otro gran campo de pérdida de energías está en el campo de la atención. Las grandes empresas tecnológicas basan modelo de negocio en tener secuestrada nuestra atención. Y esto se extiende al campo de todos los medios de comunicación en general, y en especial de la comunicación social y política. Escapar de esa telaraña para poder vivir nuestra auténtica realidad personal exige una buena poda, que sí podríamos poner en marcha.
El próximo post dentro de dos partes, el 12 mayo 2026






